
No sé cómo explicártelo pero tengo una conexión muy fuerte con vos. Antes de enterarme que te habías ido a Miramar, lo supe. Nadie me había dicho nada. Del mismo modo supe que te estabas viendo de nuevo con Silvia/Silvina. Todavía me acuerdo el momento: estaba bajo campana, trasvasando Cloroformo y lo supe.
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Es curioso, porque no suelo ser una persona muy intuitiva, sin embargo te siento al final de un hilito que sale de mí, como dos latitas atadas por un piolín.
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No sé si te acordás, pero cuando empezamos a estar juntos vos trataste de cortar dos veces. En ambas, te dije que yo sabía la potencialidad que había entre los dos.
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Tiempo después, un día que volvíamos de un cumpleaños y estabas medio en pedo, me miraste -todavía te recuerdo al volante del 147- y me preguntaste cómo (si para ese entonces todavía no nos conocíamos lo suficiente) podía estar tan segura de que íbamos a estar bien. Te contesté: no sé, simplemente lo supe.
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Si me preguntás ahora, sigo sosteniendo (pese a todo lo mal que me siento, pese a los vaivenes inentendibles) lo mismo. No sé cómo lo sé, pero pienso que -si nos pusiéramos las pilas- nadie me puede hacer más feliz que vos, y nadie te puede hacer más feliz que yo.
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Las cosas se rompen, claro. Y eventualmente, más temprano o más tarde, es posible que nos encontremos a gusto con otra persona. Pero creeme -y te pido que me creas, así, medio como una cuestión dogmática- que sé que lo mejor está entre nosotros, no afuera.
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Es curioso, porque no suelo ser una persona muy intuitiva, sin embargo te siento al final de un hilito que sale de mí, como dos latitas atadas por un piolín.
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No sé si te acordás, pero cuando empezamos a estar juntos vos trataste de cortar dos veces. En ambas, te dije que yo sabía la potencialidad que había entre los dos.
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Tiempo después, un día que volvíamos de un cumpleaños y estabas medio en pedo, me miraste -todavía te recuerdo al volante del 147- y me preguntaste cómo (si para ese entonces todavía no nos conocíamos lo suficiente) podía estar tan segura de que íbamos a estar bien. Te contesté: no sé, simplemente lo supe.
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Si me preguntás ahora, sigo sosteniendo (pese a todo lo mal que me siento, pese a los vaivenes inentendibles) lo mismo. No sé cómo lo sé, pero pienso que -si nos pusiéramos las pilas- nadie me puede hacer más feliz que vos, y nadie te puede hacer más feliz que yo.
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Las cosas se rompen, claro. Y eventualmente, más temprano o más tarde, es posible que nos encontremos a gusto con otra persona. Pero creeme -y te pido que me creas, así, medio como una cuestión dogmática- que sé que lo mejor está entre nosotros, no afuera.
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