miércoles, 3 de febrero de 2010

El post que quedó inédito


Volver


¿Cómo se vuelve?


No me refiero a la vuelta desde un sitio geográfico. En mis años mozos fui aventurera e intrépida (o solamente tenía más ganas) y era capaz de volver desde cualquier lugar del Gran Buenos Aires hacia la Ciudad, sola, en transportes públicos de pasajeros varios, a cualquier hora.


Ahora vivo en un punto estratégico, que permite a mi bolsillo científico pagar un taxi que me devuelva a casa, partiendo desde casi todo punto en la Reina del Plata. Y abandoné definitivamente mis excursiones al conurbano, excepto en aquellos casos en que algún amigo esté por ahí con auto y me pegue un aventón hasta este lado de la Gral. Paz.


La experiencia me deja tranquila, sin embargo, y sé que si quisiera –si tuviera la real necesidad- volvería desde casi cualquier lugar.


Te tomo un tren, colectivos, lo que sea. Por algo siempre llevo una guía en la cartera (incluso cuando uso carteritas de salir, pequeñitas, siempre hay lugar para ella).


El tema es cómo se vuelve, digamos, desde un lugar espiritual a otro. Cómo se retoma un camino que creímos trunco para siempre, que nos vimos forzados a cancelar. La experiencia, en estos casos, es la peor consejera porque sólo sabe opinar sobre lo que ya ha visto.


Y si vamos a volver, queremos otra cosa. Sabemos que si recorremos la calle de la misma manera terminamos en el mismo lugar. A nivel geográfico es bárbaro, a nivel anímico –o permítaseme amoroso- cuando sufrimos el desastre, utilizamos lo vivido para construir otra cosa, y la experiencia sólo sirve para indicarnos qué es lo que no hay que (volver a) hacer.


Así que ahí andamos: volviendo a algún lugar conocido, por un camino que (intentaremos) sea absolutamente nuevo.

1 comentario:

  1. Mi deseo más grande hoy, es que este post salga a la luz y que el mundo lo conozca. Publicarlo en Puede Fallar, publicarlo en El Faro, publicarlo por la tele, por la radio. Que todo el mundo sepa, que amo a la persona mas maravillosa del mundo y que esa persona me ama.
    Y sea cual sea el camino, va a ser absolutamente nuevo, de eso no hay dudas (al menos yo no las tengo).
    De nuevo, no me canso y no me tiembla la voz para decirte que te amo.

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